Discurso íntegro de Hage Gottfried Geingob, presidente de la República de Namibia

Editado por Maria Calvo
2016-12-01 11:56:42

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Palabras de Hage Gottfried Geingob, presidente de la República de Namibia en el homenaje póstumo a Fidel Castro, en La Habana el 29 de noviembre de 2016.

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Fidel! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Raúl! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

¡Viva Cuba! (Exclamaciones de: “¡Viva!”)

Excelentísimo señor, Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba;

Pueblo de Cuba;

Excelentísimos Jefes de Estado y de Gobierno;

Honorables Ministros;

Distinguidos invitados;

Compañeras y compañeros:

¿Cuál es el precio de la libertad? ¿Cuál es el costo de liberar una nación? ¿Cuánto pagar cuando alguien ha luchado por ustedes, cuando otros entonces eran aliados de su enemigo? La lucha de Fidel nunca fue para buscar un beneficio económico, sino para ayudar a los países oprimidos. Y es por ello que estamos aquí. Estamos aquí para saludar y despedir a un compañero que siempre estuvo al lado de nosotros, y cuya pérdida jamás podrá ser reparada.

Nuestro padre fundador y líder de la revolución de Namibia, nuestro primer presidente, Sam Nujoma, y el segundo presidente de Namibia, estamos aquí también para despedir al compañero Fidel (Aplausos).

Está con nosotros el Secretario General del Partido SWAPO; también están con nosotros dos altos oficiales del Ejército Popular de Liberación de Namibia, que fueron condecorados y llevados a los grados de general en el Ejército de Namibia, y también tenemos entre nosotros sobrevivientes de la matanza de Cassinga, y ello solamente ilustra el amor que siente el pueblo de Namibia por Fidel Castro.

También como parte de nuestro homenaje, Namibia ha declarado tres días de duelo oficial en honor al compañero Fidel Castro (Aplausos).

Cuba ayudó a Angola y a Namibia en la lucha en contra del apartheid de Sudáfrica. Las fuerzas de SWAPO también entraron en Namibia y estuvieron en Angola, y fue allí donde las fuerzas racistas de Sudáfrica lanzaron un ataque contra una población indefensa. Y fueron las fuerzas cubanas las que vinieron a rescatar a aquellas personas. Fue en esa lucha en que los cubanos ofrendaron sus vidas y también perdieron extremidades. Después de esa matanza, Cuba fue el primer país que abrió sus escuelas en la Isla de la Juventud para educar allí a 3 000 estudiantes que fueron sobrevivientes de la matanza de Cassinga (Aplausos).

La épica batalla de Cuito Cuanavale, otro ejemplo que muestra la convicción de Fidel en la liberación de los oprimidos, también Cuba puso en peligro su propia seguridad y envió tropas para ayudar al pueblo de Namibia y al pueblo de Angola en contra de las fuerzas de Sudáfrica. La batalla de Cuito Cuanavale fue una hazaña para toda el África Austral y fue una batalla que también condujo a la liberación, no solo del África Austral, sino también de Sudáfrica.

Fidel envió miles de tropas a Angola y a Namibia para liberar a estos países de la opresión de Sudáfrica. Cuito Cuanavale fue un hito en la historia del África Austral. Y especialmente, esta batalla también propició la puesta en práctica de la Resolución 435 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y ello condujo entonces a la independencia de Namibia en 1990.

De hecho, la sangre derramada por los combatientes cubanos también sirvió de fertilizante para la liberación y la libertad del pueblo de Namibia. A través de su corazón revolucionario y desinteresado, el único interés que tenía Castro era la liberación del pueblo de Namibia, y dedicó muchísimos recursos para lograr la independencia y la libertad de Namibia. Y los cubanos no fueron allá ni a buscar oro ni diamantes, solamente se llevaron de allí los restos mortales de sus compañeros caídos (Aplausos).

Aun cuando tengamos enemigos, jamás olvidaremos a nuestros amigos. El pueblo cubano es nuestro amigo. Fidel es nuestro amigo. Fidel es nuestro amigo ahora y para toda la eternidad. Recordamos siempre a Fidel en los niños de Namibia, a quienes sus padres les ponen el nombre de Fidel o de Castro (Aplausos). Recordamos también a Fidel en los miles de niños de Cassinga que vinieron aquí a Cuba, crecieron aquí, aprendieron español de manera fluida y en estos momentos ocupan cargos importantes en el Partido y el Gobierno. Recordamos también a Fidel a través de los médicos, enfermeros, enfermeras y personal de la salud que trabajan sin descanso en nuestro país.

Tenemos todavía mucho que aprender de un hombre que vivió y murió según sus propios términos.

En momentos en que las personas pierden su fe, en que se crean diferentes alianzas negativas, son esos los momentos en que tenemos que tener una mente clara y tener siempre presente las ideas del compañero Fidel (Aplausos).

El apoyo constante ofrecido por Cuba a la liberación de África fue un apoyo que había sido ya preconizado por José Martí. Martí nos enseñó: el verdadero hombre no mira dónde se vive mejor sino de qué lado está el deber.

Las lecciones de Fidel seguirán siendo la guía nuestra en nuestra lucha por buscar un nuevo orden mundial. Nosotros debemos seguir unidos, a pesar del colonialismo, y seguir unidos hasta la victoria siempre (Aplausos).

Al presidente Raúl, a la familia Castro, a nuestra familia cubana: nuestra lucha es una lucha justa, el dolor que ustedes sienten es un dolor nuestro también. Fidel se nos ha ido, pero el espíritu de Fidel seguirá viviendo para siempre.

¡Patria o Muerte!

¡Venceremos! (Aplausos.)

 



 



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