Presidente de Guatemala Bernardo Arévalo
por María Josefina Arce
Ha vuelto a cobrar intensidad en Guatemala el pulso entre el gobierno del presidente Bernardo Arévalo y la cuestionada Fiscal General Consuelo Porras, quien en todo momento se ha negado a renunciar a su puesto al que accedió en 2018 y fue ratificada cuatro años después por el anterior mandatario Alejandro Giammattei, señalado por la profundización bajo su gobierno de la corrupción en el país.
Arévalo presentó en las ultimas horas en el Congreso una propuesta de reforma del Ministerio Público para lograr la destitución de Porras por entender que no cumple con sus funciones y por el contrario fomenta la impunidad.
Ya en febrero pasado había denunciado a la funcionaria ante la Corte Suprema por incumplimiento de sus deberes, pero el tribunal aún no se ha pronunciado al respecto.
Este nuevo paso del actual ejecutivo para tratar de remover a la controvertida Fiscal General, aliada política de Gianmattei, fue dado a conocer a todo el país en un mensaje por radio y televisión.
La ley actual prohíbe que el presidente pueda destituir a la Fiscal. Eso solo es posible si quien ocupa ese puesto es condenado en un proceso legal.
Pero poco antes del anuncio del jefe de Estado, el Ministerio Público había depositado, oportunamente, en la Corte de Constitucionalidad un recurso de amparo por, increiblemente, supuestas acciones arbitrarias e ilegales de Arévalo.
Las autoridades han actuado dentro de la ley y buscado por la vía legal la remoción de la Fiscal General, quien en un intento por presentarse como una victima, dijo temer acciones en contra de su integridad física.
Porras ha urdido toda una trama de ficción. Y lo cierto es que ha ignorado numerosas investigaciones sobre corrupción vinculadas a figuras políticas, al tiempo que ha encarcelado a aquellos que denuncian actos de esa índole.
Fue además, una de las artífices de la persecución política contra Arévalo y su Movimiento Semilla, y trató a toda costa de impedir su toma de posesión el pasado 14 de enero, lo que provocó multitudinarias protestas en el país.
No olvidemos que se sucedieron una tras otra las maniobras del Ministerio Público contra Semilla, desde que sorpresivamente Arévalo lograra pasar al balotaje de agosto , tras ser el segundo candidato presidencial más votado en junio del pasado año en la primera vuelta de las elecciones generales.
Se intentó por todos los medios suspender la figura jurídica del partido, cuyas oficinas fueron allanadas, pocas semanas antes de la segunda ronda electoral, en la que Arévalo fue elegido como nuevo presidente, con más del 60% de los votos.
Muchos escollos ha tenido que superar Arévalo, quien incluso, vio retardada su ceremonia de asunción por miembros del Congreso. La realidad es que su empeño de luchar contra la corrupción no es del agrado de la élite económica y política de un país, catalogado como uno de los más corruptos de la región.