
Comunicación
Por: Maritza Gutiérrez
Acompañar –efectivamente y a todos los niveles– los programas del Gobierno, en especial las decisiones y medidas económicas, trasladar la información a tiempo y explicar sus propósitos son objetivos en materia comunicacional que no pueden soslayarse.
Así lo refirió recientemente, el primer ministro, Manuel Marrerro Cruz, en el balance de la labor realizada por el Instituto de Información y Comunicación Social (ICS) durante 2024. El también miembro del Buró Político afirmó que la cultura de la comunicación debe expandirse a todos los sectores de la sociedad, por lo que se impone preparar a la población en estos temas.
Un dirigente tiene que ser un buen comunicador, para ser capaz de trasladar las esencias a los demás, y también escuchar, retroalimentarse, reflexionó el Jefe de Gobierno, e insistió en ponernos delante, en vez de reaccionar siempre: colocar primero nuestros contenidos, nuestra propia matriz de opinión.
En el encuentro, se reconoció que, desde la gestión, influencia y mayor liderazgo del ics debe impulsarse «el acceso cada vez mayor de las personas a la información, la promoción de la transparencia y la rendición de cuenta de los servidores públicos, la estimulación de la participación y el control popular, y el despliegue de nuevas formas de narrar nuestra cotidianidad».
Falta mucho por hacer ante la magnitud de los desafíos y la falta de comprensión, en muchos casos, del papel de la comunicación a nivel social, se aseguró en el informe presentado.
Se ha reconocido que para lograr la participación ciudadana, la población debe conocer sus derechos en el tema, y por eso hay que socializar sin descanso la Ley de Comunicación Social.
Según se conoció, en 2024 se puso en marcha el Programa de Educación para la Comunicación «Educar con Responsabilidad», a fin de desarrollar competencias en esta área; que en su primera etapa preparó a 53 430 personas.
Asimismo, se insiste en el deber del ICS de conducir procesos y asumir el papel rector en cuanto se refiere a comunicación social, uno de los pilares fundamentales del sistema de gestión de Gobierno del país; y en la necesidad de preparar a cuadros, funcionarios y trabajadores de los órganos, organismos y entidades del Estado al respecto.
Por otra parte, en un mundo cada vez más interconectado, la comunicación efectiva se ha convertido en un elemento clave para el desarrollo de cualquier sociedad, especialmente en países con economías emergentes, y en el caso particular de Cuba, sometida a un férrero bloqueo y persecución financiera, el sentido de urgencia nos convoca a fomentar una cultura de la comunicación que promueva la transparencia, la colaboración y la innovación.
Para lograrlo, la educación es el cimiento del cambio cultural que permita construir una cultura de la comunicación.