Una vez más aflora el cinismo en la política migratoria del tío Sam

Editado por María Candela
2025-03-28 10:19:34

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Por: Maritza  Gutiérrez

El cinismo de las deportaciones masivas y las amenazas de deportación continúan marcando la política estadounidense hacia los migrantes, afectando también a los cubanos. Durante décadas, la politización del tema y la Ley de Ajuste Cubano han propiciado un trato complaciente que incita a la emigración irregular y desordenada, poniendo en riesgo sus vidas. Esta situación es compleja y delicada, y la realidad que enfrentan los migrantes cubanos y de otros países, a manos de políticos estadounidenses, es alarmante y preocupante, además de violar sus derechos.

De acuerdo con las leyes internacionales y los principios de las Naciones Unidas, los migrantes tienen derechos reconocidos que garantizan su dignidad y bienestar. Merecen ser acogidos y protegidos, no amenazados con la deportación y la incertidumbre.

En este sentido, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, ha denunciado las amenazas de deportación y la revocación del estatus legal temporal de más de 350 mil migrantes, evidenciando la falta de humanidad y empatía en las políticas migratorias de Estados Unidos. Sus declaraciones resaltan el cinismo de los políticos que amenazan con deportar a estos migrantes, a pesar de conocer las causas que los llevaron a abandonar sus países.

El prolongado bloqueo económico de Estados Unidos a Cuba ha devastado la economía nacional y la calidad de vida de los cubanos, siendo una de las principales causas de la emigración en busca del llamado “sueño americano”. La revocación del estatus legal temporal, dejando a los migrantes en una situación de inseguridad y vulnerabilidad, es un acto de crueldad que debe ser denunciado.

 Como ha expresado el canciller Bruno Rodríguez, el estímulo del gobierno estadounidense a mentir en la frontera para ser reconocidos como refugiados, útil durante décadas para sus campañas contra Cuba, ahora no sirve al actual liderazgo antiinmigrante, lo que demuestra una falta de coherencia en sus políticas migratorias. La decisión de revocar el "parole humanitario" bajo el pretexto de frenar la migración irregular ignora las causas reales de esta y se suma a acciones que buscan intimidar a los emigrantes cubanos y sus familias.

Vale destacar que la cooperación de Cuba con EE.UU. en materia migratoria ha sido seria y efectiva durante años. Cuba siempre  ha reiterado  y ha demostrado a través de múltiples acciones su compromiso y voluntad de mantener la cooperación para favorecer una migración regular, segura y ordenada, pero la realidad es que  no están cumpliendo su parte de estos acuerdos.

De manera que con las políticas antiinmigrantes de la actual administración, en relación a Cuba y  a  otros países de la región resalta la necesidad de implementar políticas migratorias justas, solidarias y basadas en el respeto a los derechos humanos, lo cual contrasta con las acciones de la actual administración de la Casa Blanca. Con estas medidas, Estados Unidos pone en riesgo la vida y el bienestar de cientos de miles de personas cuya única falta ha sido confiar en el "sueño americano" promovido por el tío Sam.



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