
Trump y la economía mundial. Foto: www.eltiempo.com
Por: Maritza Gutiérrez
La guerra comercial que Estados Unidos ha comenzado contra el mundo acapara actualmente la atención de los principales medios de comunicación y empieza a dejar su huella en los mercados financieros mundiales.
Los informes indican el impacto en las bolsas europeas, que están experimentando descensos importantes, lo que claramente refleja el nerviosismo que esta situación genera entre los inversores. La baja en índices como el Euro Stoxx50 y las pérdidas en las principales bolsas europeas, especialmente en las de Milán y Madrid, destacan la interconexión existente en los mercados y cómo las decisiones políticas pueden tener consecuencias inmediatas y severas.
El hecho de que los bancos estén enfrentando pérdidas superiores al 10% es sumamente alarmante, ya que su solidez financiera es crucial para la estabilidad económica. Esto podría resultar en una restricción del crédito, lo que afectaría la inversión y el consumo, creando un ciclo negativo que podría agravar la recesión temida.
Desde luego, Estados Unidos no puede suponer que todos aceptarán sus medidas proteccionistas sin una respuesta recíproca. En primer lugar, China, la principal obsesión de Trump en su errático comportamiento, ya ha declarado que a partir del 10 de abril impondrá aranceles del 34% a las importaciones estadounidenses, y así otros países han señalado que también habrá reciprocidad.
Por ende, estamos atravesando un momento crítico a nivel mundial, dado que se inicia una guerra comercial que genera incertidumbre sobre el futuro del comercio global. Regresar al proteccionismo de épocas anteriores tiende a provocar una reacción en cadena, impactando no solo a los países directamente implicados, sino también a economías que dependen del comercio internacional.
Un ejemplo a considerar es la caída del precio del petróleo Brent y del WTI, la cual representa otro aspecto para reflexionar. La reducción en los precios del crudo puede señalar una expectativa de menor demanda debido a la desaceleración económica que podría derivar de la guerra comercial. Además, la disminución en la rentabilidad de los bonos sugiere que los inversores buscan seguridad en la deuda soberana, un comportamiento común en tiempos de incertidumbre. Esto puede indicar que los mercados prevén una desaceleración económica y buscan refugio en activos considerados más seguros.
Este es el peor escenario posible”, dijo Jay Hatfield, de Infrastructure Capital Advisors. “Suficiente para potencialmente enviar a Estados Unidos a una recesión”.
También George Saravelos, de Deutsche Bank, criticó la medida como una reacción “altamente mecánica” que “corre el riesgo de reducir la credibilidad política” de Trump.
En contraste, el optimismo expresado por Trump contradice la reacción del mercado. Históricamente, la imposición de aranceles genera volatilidad a corto plazo, como ocurrió en las guerras comerciales de 2018-2019.
De manera que la situación actual es un recordatorio de cómo las decisiones políticas pueden tener un impacto profundo e inmediato en los mercados financieros.
La guerra comercial de Estados Unidos contra el mundo no solo afectará a las economías de los países involucrados, sino que puede generar un efecto dominó que podría tener consecuencias globales imprevisibles.