Leydi y Figueroa: relevo de plata, pentatlón de oro

Editado por Raúl Rodríguez
2019-07-31 11:12:32

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Leydi Laura Moya y Ricardo Figueroa

Lima, 31 jul (JIT) En letras mayúsculas debe escribirse lo alcanzado por los pentatletas cubanos en los XVIII Juegos Panamericanos. Es cierto que no tocaron la gloria, es decir el oro, pero tres medallas (0-2-1) son mucho más de lo que previeron.

De redondear ese botín se encargaron hoy Leydi Laura Moya y José Ricardo Figueroa, al obtener las preseas de plata en el relevo mixto que animó los campos de la Escuela Militar de Chorrillos.

Tras salir segundos de la esgrima (270 pts) y terceros de la natación (1:59.59), nuestros representantres se enfrentaron a la complicada prueba de equitación, acá denominada como “mata gigantes” tomando en cuenta la alta cifra de eliminados que dejó el “mal carácter” de las bestias disponibles.  

Sin embargo, los nuestros lograron el trayecto pese a dos derribos y a extenderse en el tiempo establecido, válido para el noveno lugar en la prueba con 260 rayitas.

Ese parcial, sin embargo, los sostuvo segundos del escalafón global tras los líderes y a la postre campeones Isabella Isaksen y Amor Elgeziri, de Estados Unidos.

En la prueba del cierre, el Laser-run (carrera y tiro), Moya y Figueroa fueron los más rápidos con tiempo de 11:58.00 minutos, lo cual les permitió reducir la ventaja inicial de los norteños de 45 a 12 segundos. Fue una muestra de valor, fortaleza, puntería.

Isaksen y Elgeziri acumularon al final 1467 unidades, por delante de los nuestros (1455) y los guatemaltecos Dieguez Godoy y Fernández Wanke (1442).

Tras la celebración y las ceremonias protocolares, este dúo antillano dialogó con JIT en exclusiva.

«Hicimos una esgrima muy buena, súper buena, salimos muy contentos. Después en la natación sucedió lo mismo. En la equitación tuvimos algunas fallas, dos derribos exactamente. Salimos a correr de segundos y era bastante difícil ganar porque estabámos a 46 segundos. Igual lo hicimos bien y recortamos casi 35 segundos de diferencia», comentó la capitalina, figura cumbre de la Isla por sus tres medallas en la lid.

«Fue un poco complicada la equitación, tratamos de hacer el trayecto porque un día antes, en el relevo masculino, los caballos nos eliminaron. Hoy era preferible terminar la cancha que buscar la perfección», comentó Figueroa interrogado sobre el reto que siempre impone la prueba ecuestre.

«Uno se acostumbra a la presión, lo importante era mantener el segundo lugar y estar ahí para si patinaban los estadounidenses quitarles el primero», agregó sin el menor intento de ocultar que en su ejecución dos barras fueron al piso y ello implicó penalizaciones.

Sin embargo, Leydi interrumpió jocosamente para objetar lo de la adaptación a la tensión de la equitación: «Él lo dice porque sale de segundo, la que sale de primera soy yo y sufro más». (Risas)

Más adelante el diálogo se centró en el resultado global del equipo… «Sorpresa no, hace años entrenamos para esto. Es la realidad de nuestro nivel. El trabajo de este año fue muy bueno, con bases de entrenamiento en el exterior que nos ayudaron muchísimo. Y como siempre tenemos dificultades en la equitación hicimos énfasis en eso. Aunque no lo parezca (risas), hoy demostramos los avances», explicó el joven, único medallista de la Isla en la rama varonil.

«A este tipo de evento viene todo el mundo, y más con la posibilidad de clasificar a los Juegos Olímpicos de Tokio. Aquí estuvo todo el que tenía que venir», acuñó el también habanero para enaltecer aún más la obra realizada.

La última pregunta fue para Leydi, una mujer tentúa y hermosa, cuya sonrisa adornó cada jornada de este deporte para “locos”, como una buena amiga suele decir.

«Sí, estoy feliz por el boleto olímpico, ahora a entrenar y prepararse para eso», expresó.    



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