Escuela para el niño asmático, 20 años aportando una visión diferente

Editado por Lorena Viñas Rodríguez
2017-10-28 10:57:04

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Foto:Internet

Por Nicholas Valdés

La Habana, 28 oct (RHC) Aunque quizás otras enfermedades -como el cáncer o la diabetes- acaparen mayor atención por sus altos índices de mortalidad, el asma continúa siendo uno de los padecimientos con mayor prevalencia a nivel global.

El origen de esa enfermedad del sistema respiratorio es complejo, e involucra la inflamación, obstrucción intermitente e hiperreactividad de las vías respiratorias.

Las mayores complicaciones las enfrentan los niños, pues en la actualidad entre el 40 y el 80 por ciento de ese sector poblacional en el mundo presenta broncoconstricción durante la práctica de ejercicio, así sea de corta duración.

Para hacerle frente a ese panorama, en 1997 se creó en la capital cubana la escuela para niños asmáticos, una iniciativa que hoy, 20 años después, se ha reproducido a lo largo del territorio nacional y constituye un referente para los países de la región.

La doctora Dania Fabré, alergóloga del capitalino Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, y fundadora de la escuela precisó que en realidad el centro no fue el primero en esas cuestiones pues en Cuba existen escuelas de niños asmáticos desde la década de 1970.

La especialista recordó que en 1997 se decidió hacer una escuela con otra dinámica, basada en la realización de cursos periódicos en el año, ejecutados por un equipo multidisciplinario, e implementados de una manera amena y didáctica.

En esos primeros momentos se daba material impreso y audiovisual a los familiares de los pacientes con información acerca del asma y se enseñaban hábitos y habilidades apara convivir con la misma, añadió.

Fabré aseguró que 20 años después se puede decir que el centro tiene una repercusión positiva desde el punto de vista de costos, tanto tangibles como intangibles.

Tangibles porque los niños redujeron su asistencia a los cuerpos de guardia de los centros asistenciales, así como los ingresos en los hospitales.

Sobre los beneficios intangibles, la alergóloga se refirió al dolor que significa para una familia tener un hijo o un familiar asmático, aspecto que ha mejorado ostensiblemente con los pacientes de la escuela a través de todos estos años.

Igualmente, subrayó que un punto de inflexión importante se dio en 2002, cuando comenzaron a capacitar a profesores de la asignatura Educación Física, que se imparte en los sistemas primario y secundario de enseñanza en la nación caribeña.

Fabré comentó que cuando una persona sufre de asma, aumenta su frecuencia respiratoria y entran a trabajar una serie de músculos que normalmente no lo hacen. Eso significa un gasto extra de energía por parte del organismo.

Por ese motivo, hay que tener el cuerpo preparado para enfrentar una crisis de asma, y el entrenamiento físico ayuda al paciente a afrontar esto satisfactoriamente.

En estos 20 años de trabajo, la institución ha recibido varios reconocimientos, entre ellos el premio del Foro Nacional de Ciencia y Técnica en 2002, y el Premio de Alergología 2010.

Ese centro también ha sido inscrito en dos ocasiones en el libro de la Asociación Nacional de Innovadores y Racionalizadores de Cuba; además de ser presentada como experiencia en diferentes eventos científicos internacionales de la especialidad. (Fuente/PL)



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